Ya nada quedó de aquella activista social, como se le llama a quienes desde la izquierda promulgan la defensa de causas populares, es obvio, esta Rosario Robles no es la misma de los mítines callejeros de sus años mozos, tampoco aquella que fuera dirigente nacional del PRD ni titular del gobierno de la hoy Ciudad de México. Ahora anda encapsulada por la escolta que “la protege”; rechaza las preguntas de los reporteros con supuesta indignación. Aunque no es fácil la posición de la actual titular de la SEDATU, su pasado habla de un cambio de partido, de haber dejado elevada deuda en el PRD, de un singular affaire en el que fue supuestamente víctima del argentino Ahumada, y porque no creció en la expectativa de ser candidata al gobierno de la Ciudad de México. Todo ese menaje político pesa en el ánimo de cualquier actor político expuesto a la luz pública.