La enorme popularidad de Andrés Manuel López Obrador deviene del amplio sector poblacional mexicano cuya condición socioeconómica es deplorable, nada tienen que perder, se sienten excluidos de los beneficios supuestamente conseguidos por los gobiernos mexicanos. López Obrador concita la simpatía de los llamados “desarraigados”, los pobres, la clase media que poco a poco se suma a los del Lumpen, ese resentimiento por no poder realizar los sueños los empuja hacia quien ofrece la redención. Aunque para ganar una elección presidencial se requiere de la confluencia de varios factores, más aún cuando enfrente los adversarios están decididos a no dejarlo pasar. Para colmo, el Delegado morenista en Tláhuac enfrenta una investigación que pudiera complicarle su existencia por aquello de ‘Yo no sabía de El Ojos’. ¿Delegado y factor político en Tláhuac y no sabe cuánto allí ocurre? En política aventaja quien sabe contar los cuentos.