Rúbrica
Por Aurelio Contreras Moreno
07 de julio de 2017

La detención en Tabasco la semana pasada de Hernán Martínez Zavala, alias el “Comandante H” y presunto líder de una célula criminal en el sur del estado de Veracruz, provocó una carambola política de varias bandas cuyos efectos podrían ser mucho mayores.

Por principio de cuentas, se divulgaron y difundieron varias fotografías del “H” en compañía de empresarios, políticos y hasta reporteros de Coatzacoalcos, con los que convivía como si nada, a la luz del día y desde hacía varios años.

Esos nexos fueron retomados por la periodista Sayda Chiñas Córdova, corresponsal de La Jornada Veracruz en Coatzacoalcos, lo que le valió ser amenazada por uno de los implicados, el empresario José Antonio Chagra Nacif, quien hasta la semana pasada se desempeñaba como regidor del ayuntamiento de ese municipio y que luego de la detención del jefe criminal, no ha vuelto a aparecer en público.

La familia Chagra Nacif es el eslabón por medio del cual la autoridad, si se decide a investigar de verdad, podría llegar hasta un actor político hasta el momento intocado, pero sobre cuyas espaldas recae buena parte de la responsabilidad por el desastre provocado en el estado de Veracruz los últimos doce años: el ex gobernador Fidel Herrera Beltrán.

Durante su sexenio, los Chagra Nacif prosperaron en lo político y lo económico en Coatzacoalcos gracias a su cercanísima amistad con Herrera Beltrán, quien “inquieto” como es, incluso sostuvo una relación personal con una integrante de esa familia, la cual era un escándalo en todo Coatzacoalcos y en buena parte de Veracruz, pero que les proporcionó privilegios sin límite.

La cercanía de los Chagra con Herrera Beltrán se mantiene en la actualidad, a tal grado que otro de los implicados con el “Comandante H”, Roberto Chagra Nacif, era dirigente del Partido Verde –que en Veracruz está bajo control del ex gobernador veracruzano- en Coatzacoalcos.

Los hermanos Chagra Nacif fueron señalados como presuntos prestanombres tanto de Fidel Herrera Beltrán como de Hernán Martínez Zavala. Son el vínculo entre uno y otro que implicaría una relación con la delincuencia organizada por parte del ex mandatario, desde hace muchos años señalada pero hasta ahora, sin comprobarse.

El reconocido periodista del sur de Veracruz, Mussio Cárdenas Arellano, escribió en su columna el pasado 3 de julio que “otros viven un infierno distinto. Son los que a lo largo de once años fueron cómplices silenciosos: políticos y hombres de poder, empresarios y dirigentes sindicales, autoridades municipales y jefes policíacos, periodistas y deportistas, la runfla que sabiendo del impacto violento de sus acciones (del “ Comandante H”), lo dejaron hacer, le permitieron actuar, decidieron callar”.

Y remata: “sin Fidel Herrera Beltrán, de 2006 a 2010, el ‘Comandante H’ no habría iniciado su ascenso en el mundo del hampa. Sin Javier Duarte, de 2010 a 2016, no se habría consolidado como el jefe regional de Los Zetas”.

Ahí está la ruta. Sólo es cuestión de que las autoridades quieran transitarla.

El “divorcio” de Karime y Javier

 

La noticia del supuesto inicio de los trámites de divorcio entre Karime Macías Tubilla y Javier Duarte de Ochoa no merecería comentarios más que en las notas de chismes si no fuera por una sola cosa: lo que buscan es quedarse con todo el dinero y propiedades obtenidas a través del robo a los veracruzanos.

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