Durante 2008 el gobierno federal encabezado por Felipe Calderón ocupó la atención de los mexicanos celebrando foros de consulta e información acerca de la construcción de una nueva refinería en el país, un evento que en países del primer mundo representa un proyecto productivo para inversionistas visionarios aquí lo convertimos en asunto de Estado. Al final de esos Foros, se convocó a gobernadores de entidades federativas interesados en que se construyera en su territorio, el de Guanajuato solicitó un crédito para la adquisición del lugar idóneo e igual hizo el de Hidalgo, entidad finalmente favorecida por el veredicto: la Refinería se construiría en ese Estado. Pero todo quedó en cuento, la refinería no se construyó, seguimos comprando por miles de millones de dólares la gasolina que no producimos, Guanajuato e Hidalgo aun no pagan la deuda contraída para comprar la tierra prometida, todo Hecho en México.