¿El político es corrupto por naturaleza? Esta interrogante no es ociosa pues la globalización de la noticia nos reporta diariamente casos de políticos ubicados en la picota de la condena pública. Obviamente existen honrosas excepciones, mientras no se demuestre lo contrario. En México, la corrupción todo lo permea; sin embargo, en Guatemala un ex presidente de la república está encarcelado; en Brasil el muy querido ex presidente, Lula Da Silva, ha sido condenado a nueve años de prisión por corrupción y blanqueo de dinero, en Perú el ex presidente Ollanta Humala tiene arresto preventivo por lavado de activos, y su esposa, Nadine Heredia,  tiene orden de captura en su contra. ¿Será culpa del tercermundismo?