Mientras en el PAN espantan el demonio de la división interna y a la vez alientan la posibilidad de crear un Frente de partidos y en el PRI preparan su XXII Asamblea cuidando de no convertirla en un volcán en erupción que lo elimine como partido competitivo en 2018, y en el PRD buscan asirse hasta de un clavo ardiente para salvar el registro, Andrés Manuel López Obrador va un paso adelante celebrando asambleas en los estados de la república para consensar candidaturas al senado y a gobiernos estatales. Lo hizo ya en Chiapas para decidir candidatas al senado de la república, lo hace en la Ciudad de México para escoger candidato o candidata al gobierno de esa metrópoli. Esa es la importancia de llamarse Andrés Manuel.