Perfilando
Por Iván Calderón

  Las versiones de que se anularán los comicios locales en el puerto de Veracruz, donde obtuvo el triunfo el ahora alcalde electo Fernando Yunes Márquez, no tienen ningún sentido.

  Le explico.

  Para que una elección pueda anularse, se debe de dar una diferencia de un 5% entre el primero y el segundo lugar y si el candidato o partido gastó más del 5% de lo permitido.

  Sin embargo, al menos en la ciudad y puerto de Veracruz, el candidato de la coalición PAN-PRD obtuvo una ventaja de aproximadamente el 33% sobre el candidato de MORENA y de casi un 38% sobre el candidato del PRI, siendo estas diferencias muy amplias a lo que se refiere el artículo 41 de los Constitución y el artículo 396 del Código Electoral del Estado de Veracruz.

  Incluso, nos comentan que en relación al otro supuesto donde se refiere a la violación de los topes de campaña, se dice que el equipo del presidente electo acreditó plenamente los gastos que fueron inferiores al tope y que además de esto, ninguno de los representantes generales o de casillas cobraron alguna cantidad por desempeñar dicha función.

  En la ciudad jarocha no existe ningún elemento jurídico que pudiera llevar a anular la elección del pasado 4 de junio y para muestra son los 63 mil votos más sobre Ricardo Exsome y los 72 mil sufragios sobre el tiburón Kuri.

  ¿Así o más claro?

  Se tiene que decir, luego de las especulaciones que seguramente saldrán sobre este tema, serán finalmente los tribunales correspondientes quienes despejaran todas las dudas y terminaran validando la elección de Fernando Yunes Márquez, y si el PRI o MORENA no van a lograr que se anule la elección el tribunal local, se ve prácticamente imposible que lo logren a nivel a federal.

   Además de que seguramente los recursos de inconformidad interpuestos no tendrán fundamento, ya que no se violaron los principios constitucionales y sobre todo los ciudadanos expresaron su voluntad libremente.

  Para aquellos que pensaron que habría una anulación en el puerto de Veracruz que se siente a esperar y vean la vida pasar.

  Porque lo anterior para nada se va a dar.

POR CIERTO nos comentan que el que se encuentra sintiendo severamente los efectos de la crisis en Veracruz, es el dueño del restaurante “El Cacharrito” ubicado en la zona conurbada Veracruz-Boca del Río.

  Se dice que desde que inició este año sus ventas han bajado hasta en un 70% y sigue la tendencia a la baja. Y cómo no, si sus mejores clientes se encuentran hospedados en el penal de Pancho Viejo y ya no compran sus cortes y finísimos vinos de hasta $ 55 mil pesos por botella.

  Incluso, nos cuentan que el dueño anda buscando desesperadamente al gobernador Miguel Ángel Yunes para que la autorice ser concesionario del restaurante en Pancho. Pero existe un problema, ya que Francisco Valencia también quiere poner en el penal una sucursal de “vinissimo”, con aquello de que tiene a puros reos “VIP” y hasta con doble visita conyugal.

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