“He decidido allanar con relación a los delitos: operaciones con recursos de procedencia ilícita y delincuencia organizada, ya que no cometí tales delitos y es mi deseo así acreditarlo ante el poder judicial de mi país”, dijo Javier Duarte de Ochoa en el Tribunal que lo juzga en Guatemala, para “demostrar” su inocencia en cuanto a los delitos que se le imputan y alega no ser ejidatario, pues no es propietario de la 21 parcelas de desarrollo turístico que se le atribuyen ubicadas en el ejido Lerma, Campeche. Ya en México enfrentará una realidad jurídica diferente, a la vez que reavivará el tema de la corrupción en el que es figura emblemática, y empezarán a ventilarse nombres de los demás involucrados, aquellos que firmaron acatando ordenes de su jefe, el gobernador, el mismo que ahora se proclama inocente porque su firma y su nombre no aparecen en el lugar del delito. Ciertamente, es una cuestión de enfoque.