¿A quién pudiera asombrar que un diputado suba a la tribuna para defender un dictamen y sorraje argumentos tan contundentes como para convencer a un caballo que no se alebreste ante una víbora, tal cual hizo el diputado local Rodrigo García Escalante para sustentar su voto en pro de las peleas de gallos y corridas de toros: “Yo les pregunto a quienes están en contra de legalizar las peleas de gallos, pero a favor de que las mujeres puedan abortar, y matemos niños: ¿cómo podrían remplazarse tantas fuentes de empleo que la gallística genera?”. En el paroxismo de su alocución abundó: “las peleas de gallos son parte de la identidad cultural de los veracruzanos…”. Luego se quejan del porqué son objeto del  menosprecio popular.