Astrolabio Político
 Por: Luis Ramírez Baqueiro
 13 de julio de 2017

“La prudencia es la fuerza de los débiles.” – Joseph Joubert.

Estamos llegando a la mitad del mes y llegó el momento para que el presidente Enrique Peña Nieto comience a medir a los posibles finalistas en la recta que habrá de definir a su sucesor en la candidatura por la presidencia de la República.

La crisis de credibilidad institucional que enfrenta el PRI a nivel nacional, será por mucho el referente a vencer en la determinación por decantarse específicamente por uno.

En la recta final, los nombres de personajes como Miguel Ángel Osorio Chong, José Antonio Meade Kuribreña, Aurelio Nuño Mayer, Enrique de la Madrid Cordero y por su puesto José Narro Robles estarán en la palestra pública, de aquí al mes de noviembre, cuando el partido político tenga ya definido a su posible abanderado.

Antes de llegado el momento, el presidente ha dado dos instrucciones, la primera, comiencen a moverse, realicen giras, entrevistas, a efecto de que comiencen a tener la perspectiva necesaria para poder evaluar mejor la posible opción.

En segundo terminó se requiere celebrar una Asamblea Nacional -por cierto la XXII- de su partido, que permita el control del instituto político para entonces estar en condiciones de poder imponer al candidato de su preferencia; de no ser así, la determinación habrá de venir, de una medición en la que el tapado, permee y mantenga el respaldo de la base del partido, que será quien lo pueda o no colocar en la pelea por la silla presidencial.

Ahora bien, de todo ello, dependerá por supuesto lo que ocurra en Veracruz, y es que el activismo político que han comenzado a imprimirle los senadores priistas al tema se comienza a ser más que evidente.

Por un lado, la actitud beligerante de un Héctor Yunes Landa, empecinado en alcanzar la nominación de nueva cuenta, en un afán de obtener la mayor raja política para él y para sus seguidores, vía posiciones.

En el otro frente, un Pepe Yunes más centrado y ecuánime, sabedor que la confrontación no resolverá en nada, la ya desprestigiada credibilidad del partido, en un estado donde todo cambio, tras el paso de Alí-Baba y sus 400 ladrones.

Lo cierto es que, por un lado, Pepe mantiene ese dialogo e interlocución con los presidentes municipales de todas las fuerzas políticas, para quienes resultó por mucho, el mejor gestor de recursos que ni los dos gobernadores anteriores pudieron realizar, y por la cual, sus administraciones al menos en algo lucieron, tras el saqueo de los fondos federales destinados a los municipios por parte de los miembros de la banda de Alí-Baba.

Del otro, un Héctor contestario que se atreve de nueva cuenta a confrontar a la autoridad estatal en ese afán de atraer la atención, aun cuando en el pleito deba intervenir quien sea, hombre, mujer o perico, la cosa es mantenerse en el combate, hasta que, a menos, le oferten una Secretaría de Estado o una invitación forzosa a incorporarse al Servicio Exterior Mexicano en la Embajada de Timbuctú.

Así las cosas, por lo pronto comenzaremos a ver la pasarela de secretarios que comenzarán a recorrer la entidad en ese afán de promoción disfrazada.

Al menos la noche de este jueves y viernes estará Enrique de la Madrid, titular de la Secretaría de Turismo quien viene a dar el banderazo al inicio del periodo vacacional de Verano 2017 en una entidad donde la promoción turística se ha reducido a cero.

Donde nadie sabe ¿cómo está operando el Fideicomiso del impuesto al Hospedaje? y en donde el reclamo de prestadores turísticos es la constante.

Sextante

Vaya que no deja de sorprendernos la capacidad corruptiva desarrollada por el hoy reo de Guatemala, quien pudo lograr que hoy Ministerios Públicos Federales estén con medio cuerpo en la cárcel por enviar indebidamente 13 denuncias interpuestas por la Auditoria Superior de la Federación (ASF) por el desvío de cuatro mil millones de pesos a la misma Fiscalía General del Estado (FGE), quien como era de esperarse las archivo para con ello, cubrir el rastro de las triquiñuelas.

Al César lo que es del César… que pinche ladrón resultó este Duarte.

Al tiempo.