Que Duarte se siente traicionado, que es inocente de lo que se le acusa para nada debe parecer extraño, es lo mismo que todo delincuente dice frente al juez, así lo acaba de hacer Tomás Yarrington allá en Italia ¿por qué Duarte sería la excepción? Falta camino por andar en ese caso que apenas empieza, ya tendremos oportunidad de saber si la complicidad y la ayuda de buenos abogados sacan a Duarte de la cárcel, o si efectivamente va la PGR actuará en serio para refundirlo allí en larga condena y así desalentar posibles imitadores.