Fiel a la consigna de querer espantar con el petate del muerto, la dirigente nacional del PRD se muestra iterativa cuando intenta alejar de su mente los pronósticos desoladores hacia su partido: “Contra todo pronóstico, aquí estamos. Más vivos que nunca en el Partido de la Revolución Democrática. En absolutamente ninguno de los territorios donde participamos fuimos a la baja…” y cuenta  3 millones y medio de “nuevos gobernados” por ese partido. Ilusión política que a nadie engaña, incluida la propia Alejandra Barrales porque el PRD es un partido sujeto a circunstancias ajenas, ya no define, ya no es protagonista en solitario; solo no pinta, en alianza se desdibuja.