Finalmente, el juez de control determinó vincular a proceso a Javier Duarte de Ochoa por los delitos de delincuencia organizada y lavado de dinero, en base a 82 pruebas presentadas por la Procuraduría General de Justicia que imputa un desvío de 1,670 millones de pesos. De esta manera iniciará un largo proceso durante que deja atrás un periodo de incertidumbre y especulación sobre una presunta actitud de la PGR proclive a favorecer a Duarte, por consignas giradas desde esferas políticas de alto nivel; también el despliegue mediático que en base a especulaciones sugería la ineficiencia de la Fiscalía, misma que, al menos por ahora, abrumó a la defensa con la contundencia de sus pruebas de cargo. Ahora, los cómplices, con o sin fuero, tienen puestas sus barbas a remojar.