Si bien la libertad no tiene precio, no cualquier esforzado trabajador en este país tiene un millón de pesos a su disposición para obtener un amparo de la justicia federal y de ese modo evitar la cárcel; le ocurre ahora al exsecretario de Salud, Antonio Nemi, quien se ha visto precisado a acudir al cochinito de los ahorros para esquivar la orden de aprehensión cuya ejecución está a cargo de la Fiscalía General de la entidad.  El delito que se le imputa a Nemi es el de incumplimiento de un deber legal, y aunque en nuestro sistema judicial impera la presunción de inocencia hasta que no se demuestre lo contrario, en el desarrollo de este juicio nos iremos enterando de sus pormenores pero algo debe haber porque de otra manera Nemi no hubiera tenido necesidad de acudir al expediente de ampararse. Y ni modo de alegar acoso político.