Crónicas urgentes
Por Claudia Constantino
12 de julio de 2017

Hay buenas noticias para las dos terceras partes de los veracruzanos que no votaron por Miguel Ángel Yunes para gobernador. Los mismos que opinan que Veracruz está empantanado; que no hay seguridad, ni reactivación económica, ni notoria eficiencia en la administración estatal que evite seguirse endeudando. Y es que el pasado lunes se dieron a conocer los dictámenes de la Unidad Técnica de Fiscalización  del Instituto Nacional Electoral (INE) y en ellos se da cuenta de que en 25 de los 107 candidatos de la alianza PAN-PRD, que ganaron el pasado 4 de junio, rebasaron los topes de campaña y destacan los municipios de  Veracruz, Boca del Río y Tuxpan.

Inmediatamente el ganador Fernando Yunes salió a decir, y ordenó a sus corífeos que replicaran, que “el triunfo no puede ser anulado, pues la Ley contempla que para ser así, la diferencia entre el vencedor y el segundo lugar debe ser de 5% o menos y en su caso la diferencia es de 30% sobre su rival más cercano (MORENA).”

Se ha dicho que en este caso, el mensaje del gobierno federal es: Si intentas arrebatarme Coahuila, te quito Veracruz. Pero hay más para hacer notar, por ejemplo, que el arbitro de las elecciones de 2018 será el INE y ahí la federación es la mano que mece la cuna. También es claro para muchos el mensaje de que los acuerdos o se respetan o se sufren as consecuencias, y que las jugarretas políticas no son bastante para desconocer los acuerdos hechos desde la cúpula del poder.

Muchos críticos del sistema han explicado cómo se decide todo en México. Y esto se ha demostrado, lo mismo en el Estado de México, como en Coahuila o Veracruz; que no es el voto de los ciudadanos el que encumbra o derrota políticos. Esto se ha probado en cada elección. Todos los actores políticos en buena posición son resultado de negociaciones y acuerdos intrincados, y lo que más se valora en todos los casos, es la lealtad. No la lealtad a los gobernados, a los votantes, o al país. Por supuesto que no. Sino la lealtad a la palabra empeñada en aras de una posición; la lealtad a su grupo político; al personaje político de más arriba que les ayuda a llegar.

A muchos meses de las elecciones de 2018, las especulaciones se aventuran y adelantan como una clase de juego divertido, para quienes lo practican, que no son pocos. La verdad parece importar poco. Así, unos juran que Miguel Ángel Yunes Márquez será el próximo gobernador de Veracruz. Otros aseguran que José Yunes Zorrilla será el próximo candidato a la gubernatura por el PRI.  Así como hubo quien se atrevió a asegurar que Américo Zúñiga remplazaría a Renato Alarcón en el Comité Directivo Estatal del PRI, tras las elecciones pasadas.

Pocos pueblos tienen tal afición por la predicción política como Veracruz. Los grillos de Veracruz son muy afamados en el altiplano. Pero de las verdades comprobables, cerraremos recordando algunas: El candidato del PRI en Veracruz será designado tras conocerse el nombre del candidato del PRI a la presidencia de la República. El senador José Yunes Zorrilla no ha sido ungido candidato, aún, en el mejor de los casos para él. El presidente municipal de Xalapa, continúa en su posición, y recibe con alfombra roja a su sucesor, recién electo, Hipólito Rodríguez Herrero, en un acto de innecesaria e inédita cortesía, tras conocerse el acuerdo de que Renato Alarcón se mantuviera como líder de su partido.

La esperanza del gobernador Miguel Ángel Yunes Linares de que su proyecto trans sexenal siga siendo apoyado por el priísta Miguel Ángel Osorio Chong, depende absolutamente de sea el elegido como candidato a la presidencia de México. En el camino a la elección del 2018 veremos a muchos caer y a otros salir de la sombra, al reflector. Una cosa son los deseos de a clase política, y otra completamente distinta, la realidad política de Veracruz y de México. Pero lo que no se ve ni en sueños, ni en la realidad, es COMO SALIR DEL PANTANO.

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