Ya se legisló y ayer entró en vigor el Sistema Nacional Anticorrupción, pero aún “buscan” con lupa a quien será el Fiscal Anticorrupción y los consejeros en la materia; el país vive con el Jesús en la boca pero en el Legislativo nadie se atreve a dar el paso para instalar el Mando Único policial; tampoco deciden sobre la normatividad que oriente la actuación del Ejército en temas de seguridad pública, esos son expedientes de vital importancia para el país, significan la renovación de las instituciones para un cambio efectivo, pero, obviamente, lesiona a la clase política y ésta se resiste al mandato ciudadano que, paradójicamente, le da vida.