Si bien los griegos hacían honor a su democracia eligiendo al azar a sus gobernantes, las circunstancias sociales eran muy otras a las prevalecientes en l México de hoy en donde López Obrador pretende seleccionar a sus candidatos a través de la tómbola, de donde le resultan casos como el de Eva Cadena, entre otros muchos que aún no salen del closet. De allí la recomendación que en la columna Bajo Reserva publicada en El Universal se le formula: “…la dirigencia morenista debiera pensar dos veces antes de cerrarse a investigar al Jefe delegacional de Tláhuac, Rigoberto Salgado, quien está a cargo de la demarcación donde la organización criminal liderada por el capo abatido, conocido como ‘El Ojos’, sentó sus reales […]. No se trata de violar el principio de presunción de inocencia, pero resulta, por lo menos inverosímil, que el jefe delegacional no haya advertido de la presencia de la banda criminal que, entre otras cosas, controlaba a centenares de mototaxis y que sembró el terror en la delegación a su cargo. También se antoja inexplicable que el funcionario no haya solicitado ayuda a la Federación para tratar de acabar con la violencia generada por esa organización criminal. Salgado es el político que no vio a ‘El Ojos’.”