El diputado Sergio Rodríguez ya no preside la Comisión de Hacienda del Congreso local, una de las más importantes porque entre otras funciones tiene que ver con el presupuesto de los 212 municipios veracruzanos, sus solicitudes de ampliación, con todo lo que conlleva su autorización. Era la iglesia en manos de Lutero, según la no muy buena fama del legislador. Sergio Rodríguez  asegura que su remoción fue dictada por el gobernador, con quien “se tomó un café cuando nadie lo quería”; lo curioso es que nadie desde la bancada perredista se ha puesto de su lado, ningún asomo de solidaridad ¿por qué será?