Estrenamos en México un nuevo Sistema de Justicia Penal Acusatorio, malo, muy malo según quienes por irresponsabilidad no se han preparado para conducirse con eficacia en las nuevas reglas. Porque la norma jurídica en abstracto es el deber ser, sin embargo, los malos abogados la convierten en todo lo contrario. El caso que lo revela con singular transparencia es el de Duarte de Ochoa, esféricamente culpable por donde quiera que se le mire, sin embargo, a los fiscales encargados de sustentar sus señalamientos se le dificulta la tarea no por defectos del nuevo Sistema Penal, sino por irresponsable ineficacia en la forma de llevar el caso.