En las condiciones por las que atraviesa el PRI resulta bastante difícil engarzar un discurso triunfalista porque suena hueco; no queda, por ejemplo: “… Nuestros adversarios han dicho con toda puntualidad que solos no pueden contra nosotros…”, pero, claro, es un discurso político espanta miedos porque en verdad las circunstancias no favorecen al entorno priista. Obviamente, el presidente priista no se engaña, debe tener un diagnóstico muy preciso del acontecer nacional para obrar en consecuencia, en lo que se pueda y no es malo el intento para hacer del PRI un partido competitivo en 2018.