Coatzacoalcos- 2017-07-0510:11:13- Israel Hernández/ AGENCIA IMAGEN DEL GOLFO

El poder del crimen organizado en Coatzacoalcos era tal que uno de sus enviados obligó al fiscal regional Ricardo Morales Carrasco a instruir a sus subordinados que el cadáver de Bernardo Cruz Mota, identificado como el segundo mando de Los Zetas en la región y asesinado el pasado 23 de junio, no fuera intervenido para la necropsia de ley.

Esta decisión, la cual recayó única y exclusivamente en Morales Carrasco, le costó el puesto y a partir de ayer miércoles dejó de ser el representante de la Fiscalía General del Estado en la zona Sur de Veracruz, una de las más violentas del País.

De acuerdo a un informe interno obtenido por este reportero, minutos después de que el personal de la Dirección de Servicios Periciales recogió el cuerpo sin vida de Cruz Mota, el cual había recibido tres impactos de bala en la colonia Benito Juárez de Coatzacoalcos, un representante del cártel advirtió: “Es el cuerpo del segundo al mando, si se le hace la necrocirugía o si se toca, el mero jefe se irá contra ustedes”, dijo el enviado de Hernán Martínez Zavaleta, alias El “H”, líder de los Zetas que días después fue capturado por la Policía Federal en el estado de Tabasco.

De inmediato y con la anuencia del fiscal regional, el cadáver fue entregado sin que fuera sometido a la necropsia. Ajuste de cuentas

El hecho hubiera pasado desapercibido para la FGE y el Gobierno del Estado de Veracruz de no ser por una noticia que cimbró a la entidad: la tarde del sábado 24 de junio, un grupo de sujetos irrumpió en una vivienda de la colonia Nuevas Calzadas de Coatzacoalcos para asesinar a cuatro niños y a sus padres.

Se trataba de un ajuste de cuentas por la muerte de Bernardo Cruz y que tristemente alcanzó la vida de los cuatro menores. En un hecho casi simultáneo ocurrido en Cardel, sicarios acabaron con la vida de Camilo Castagné Velazco y José Rigoberto Peña Cárdenas, altos mandos de la Policía Federal en Veracruz.

Esto obligó al gobernador Miguel Ángel Yunes Linares a anunciar medidas contundentes y pidió el apoyo del Gobierno Federal para detener a los responsables de ambos crímenes.

Con auxilio de la Secretaría de Marina Armada de México, la FGE logró recuperar el cadáver de Bernardo Cruz y practicó la necropsia el 25 de junio, dos días después de los hechos.

Pese a esto, Ricardo Morales y el delegado de Servicios Periciales en Coatzacoalcos, José Ángel Vázquez Méndez, no pudieron mantener sus cargos.

Fue entonces que se desplegaron operativos y se intensificaron los trabajos de inteligencia que concluyeron con la detención de Hernán Zavaleta en Tabasco; de los cuatro autores materiales de los homicidios de los policías federales y con el asesinato de Ricardo Pacheco Tello, alias el Quino, jefe del Cártel Jalisco Nueva Generación en la zona metropolitana de Veracruz.

Atemorizaban la zona

En la indagatoria de hechos y la ampliación de las investigaciones para esclarecer el crimen contra una familia entera de Coatzacoalcos, se logró saber que el autor material fue Alaín López Sánchez, alias “La Liebre”; pero también se descubrió que Hernán Martínez, el “H”, no solo tenía bajo su yugo al sector empresarial de la ciudad, sino que tenía amplia influencia sobre el fiscal Ricardo Morales.

Hasta el cierre de esta nota, ni el fiscal Jorge Winckler Ortiz ni la vocería de la FGE ha informado sobre el nuevo encargado de la justicia en Coatzacoalcos, ciudad petrolera azotada por decenas de secuestros, homicidios dolosos y extorsiones.