Los gobiernos mexicanos han padecido el síndrome de “aquimichú” “un paso para adelante y otro para atrás”, porque de manera cíclica incurren en los mismos errores. Hace ya algunos años, el Estado Mexicano era propietario de cientos de empresas, juntas integraban el denominado Sector Paraestatal, entre ellas estaba Fertilizantes del Istmo, ubicada en el municipio de Jaltipan, pero por alguna razón los genios de la economía recomendaron que era más barato comprar que producir esos fertilizantes y la empresa desapareció del patrimonio nacional. Ahora, para no importar fertilizantes Pemex compró una planta en la que ha invertido 473 millones de dólares, pero después de tres años aún no entra en operación; lo mismo ocurre en el caso de las refinerías que se han licitado, se gastaron miles de millones de pesos solo para abandonar el proyecto, mismo que otros se encargarán de reanudar.