Perfilando

Por Iván Calderón

  Coronando una vez más en el campo mediático el tema de Javier Duarte (porque según a sus asesores o a él le conviene) el gobernador veracruzano Miguel Ángel Yunes Linares cometió el día de ayer una serie de excesivas impresiones que lo dejan muy mal parando en sus conocimientos y manejo de este transcendental tema.

  Le explico.

  Preso de un icónico cristocentrismo jarocho y no conforme con las declaraciones de su fiscal, las cuales esta vez fueron correctas y sumamente técnicas, Yunes Linares retomó el asunto del proceso contra Duarte de Ochoa, asegurando que no sólo el, sino toda su camarilla, su familia y hasta Fidel Herrera Beltrán deben de ir a prisión y que cuenta con pruebas contundentes para ello.

  Hasta ahí, muy bien por Yunes.

  Cárcel para los saqueadores.

  Sin embargo, durante su mensaje don Miguel Ángel no mencionó cual es la base para decir que le consta personalmente que las carpetas de investigación son sólidas, si por ley nadie puede tener acceso a las mismas, contrayendo con ello una violación al debido proceso, rompiendo con los principios de imparcialidad y autonomía.

  Pero eso no es todo, como hombre de leyes, llamarle al Juicio de Amparo una “triquiñuela legal” es un grosso error que vulnera una de las instituciones jurídicas más importantes del Estado Mexicano, además de que exigir a los jueces que analicen la filosofía de la ley, atenta contra la autonomía de un poder, descalificando a los jueces a priori, erigiéndose como un supra juez, lo que pudiera acarrearle severos problemas.

  Incluso durante su fuerte recomendación, el mandatario le faltó prácticamente al respeto al despacho de abogados defensores en relación a sus ingresos y figuras jurídicas, vulnerando el derecho humano a la defensa, el cual en el Sistema Interamericano de Derechos Humanos se le llaman “Garantías Judiciales”, transgrediendo además el libre ejercicio profesional.

  Es más, tal parece ser que Yunes Linares se encuentra apoyando inconscientemente al mismo Duarte con sus acciones, ya que insistiendo en emitir una sentencia gubernamental mediante los  medios, solo abona para que astutamente Javier “N” acredite una serie de violaciones al debido proceso que al final lo pueden dejar (que nadie lo permita) en libertad.

  Se tiene que decir, Duarte y su camarilla deben de pagar con cárcel y regresar lo robado.

  Sin duda.

  Sería una verdadera vergüenza para el país que un personaje reconocido como uno de los más grandes saqueadores de Veracruz lo dejen ir. Pero es la Procuraduría General de la República la institución que le corresponde fincar responsabilidades sobre los presuntos delitos y desvíos que se le imputan.

  Duarte debe de ser ejemplo de un castigo ejemplar para los saqueadores y los corruptos.

  Pero, aunque le guste o no, a la administración Yunista esta vez le toca esperar.

  Ya el tiempo le está dando la razón.

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