Ruta Cultural

Por Mtro. José Miguel Naranjo Ramírez.

02 de agosto de 2017

Centenario Luctuoso de José Enrique Rodó.

 

Conocer el pensamiento de los grandes escritores latinoamericanos nos sirve para identificar los problemas que históricamente nuestros pueblos han tenido en común, en la segunda mitad del siglo XIX y sobre todo en los primeros años del siglo XX, nacieron gran cantidad de ensayos filosóficos-literarios sobre el presente y futuro de los pueblos de América, en esta corriente latinoamericanista José  Enrique Rodó ocupa un lugar prominente en la historia, hoy que se recuerda el centenario luctuoso del afamado escritor uruguayo, lo conmemoraremos presentando su obra más clásica e influyente en Hispanoamérica titulada: “Ariel”.

Ariel es un ensayo filosófico-modernista publicado en el año 1900 y es considerado una verdadera joya de la historia literaria hispanoamericana. José Enrique Rodó murió muy joven, pero desde temprana edad su pasión fueron los libros y si bien la mayor parte de su vida la dedicó a leer y escribir, Rodó también tuvo tiempo para ser Diputado, Profesor, Periodista, sin embargo, su ambiente predilecto se encontraba en los libros, fue a través de sus libros como Rodó se convirtió en maestro de la juventud de América y éste nombramiento lo adquirió para la eternidad al momento de salir publicado el ensayo: Ariel.

El nombre del ensayo tiene su origen en la obra de teatro de Shakespeare titulada: “La Tempestad”, en este drama Ariel es un personaje que representa el espíritu de la bondad, la nobleza, la razón, la inteligencia, la libertad. En el ensayo Rodó hace hablar a un viejo maestro que sus alumnos lo llaman Próspero quien en “La Tempestad” representa a un sabio y generoso mago, el viejo profesor se dirige a sus alumnos por ser la despedida del grupo después de un año de tareas y trabajos, el profesor que sin ninguna duda es el alter ego de Rodó, inicia el ensayo dirigiéndose a su grupo con el epígrafe: “A la juventud de América.”

Como punto de partida el profesor se dirige a la juventud, sus reflexiones van hacia la esperanza, el ánimo, los sabios consejos tienen el objetivo de hacernos responsables de nuestros actos y destinos, ser joven es ser revolucionario, inconforme, pero toda esa fuerza y vigor de la juventud debe ser encauzada hacia sociedades más humanas, lo primero que el viejo profesor aconseja a sus alumnos es que tengamos confianza en nosotros mismos:

Si con relación a la escuela de la voluntad individual, pudo Goethe decir profundamente que sólo es digno de la libertad y la vida quien es capaz de conquistarlas día a día para sí, con tanta más razón, podría decirse que el honor de cada generación humana exige que ella se conquiste, por la perseverante actividad de su pensamiento, por el esfuerzo propio, su fe en determinada manifestación del ideal y su puesto en la evolución de las ideas. Al conquistar los vuestros, debéis empezar por reconocer un primer objeto de fe, en vosotros mismo.

Partiendo del consejo base de creer en nosotros mismos, el viejo profesor empezará a abordar gran cantidad de temas algunos de carácter universal y otros dirigidos de manera concreta a los pueblos de América. Rodó veía en la educación el único camino que podría lograr un verdadero desarrollo de los pueblos americanos, no obstante la realidad es que entre más pasaban los años más nos alejábamos de los libros, de la crítica, de la razón, del pensamiento libre, y si bien en su ensayo el escritor no cae en el pesimismo, si vislumbraba una problemática de estancamiento o desviación hacia el futuro por la falta de claridad, por el deseo de la imitación hacia lo ya establecido, es por ello que Rodó exigía a las nuevas generaciones que replanteáramos el destino de nuestros pueblos, y eso solo se logra con una alto grado de educación y responsabilidad.

Estética, conductas, verdad, fe, humanismo, valores, libertad, ética, orden moral, juventud, religión, democracia, utilitarismo, egoísmo, materialismo, son sólo algunos de tantos temas abordados y desarrollados de manera nítida por Rodó. El planteamiento que realiza sobre los posibles problemas que podía general el régimen democrático en sociedades no ilustradas es muy interesante, de entrada Rodó parte que la democracia en nuestros pueblos ha sido mal comprendida, el punto es que no todos somos iguales en capacidades, por lo tanto no todos pueden dirigir los gobiernos y destinos de los pueblos, esto no es un planteamiento antidemocrático sino hasta natural, Rodó sobre el tema apunta:

Toda igualdad de condiciones es en el orden de las sociedades, como toda homogeneidad en la naturaleza, un equilibrio inestable. Desde el momento en que haya realizado la democracia su obra de negación con el allanamiento de las superioridades injustas, la igualdad conquistada no puede significar para ello sino un punto de partida. Al instituir nuestra democracia la universalidad y la igualdad de derechos, sancionaría, pues el predominio innoble del número, si no cuidase de mantener muy en alto la noción de las legítimas superioridades humanas, y de hacer de la autoridad vinculada al voto popular, no la expresión del sofisma de la igualdad absoluta, sino, según la consagración  de la jerarquía emanando de la libertad.

Por supuesto que Rodó era un hombre con enorme fe en la democracia, pero para que un sistema tan complejo funcione debe ir acompañado con la educación y la crítica, Rodó propone una democracia racionalmente concebida, donde todos valemos de manera igualitaria, pero no todos somos iguales en capacidades y los verdaderos humanistas son  los que deberían gobernar si queremos diseñar un mejor futuro.

La realidad de una razonada jerarquía, el dominio eficiente de las altas dotes de la inteligencia y de la voluntad, por la destrucción de la igualdad democrática, solo cabe pensar en la educación de la democracia y su reforma.  La educación popular adquiere, considerada en relación a tal obra, como siempre que se le mira en el pensamiento del porvenir, un interés supremo. En la escuela, por cuyas manos procuramos que pase la dura arcilla de las muchedumbres, donde está la primera y más generosa manifestación de la equidad social, que consagra para todos la accesibilidad del saber y de los medios más eficaces de superioridad. Ella debe contemplar tan noble cometido, haciendo objetos de una educación preferente y cuidadosa al sentido del orden, la idea y la voluntad de justicia, el sentimiento de las legítimas autoridades morales.”

Hoy a cien años del fallecimiento de José Enrique Rodó, los postulados planteados en: Ariel, no tan solo tienen una enorme valides y vigencia, además, nos sigue haciendo un llamado a la consciencia, un llamado al compromiso de no dejar de luchar por construir una mejor sociedad, seguro que con nuestro esfuerzo no alcanzará para cambiar por completo nuestra realidad, pero jamás debemos dejar de luchar:

“Lo que a la humanidad importa salvar contra toda negación pesimista, es, no tanto la idea de la relativa bondad de lo presente, sino de la posibilidad de llegar a un término mejor por el desenvolvimiento de la vida, apresurado y orientado mediante el esfuerzo de los hombres. La fe en el porvenir, la confianza en la eficacia del esfuerzo humano, son el antecedente necesario de toda acción enérgica. Hay una profesión universal, que es la de hombre.”

Correo electrónico: miguel_naranjo@nullhotmail.com