Jilotepec- 2017-08-1409:38:46- Israel Hernández

En la localidad de La Concepción, localizada a 20 kilómetros de Xalapa, sus habitantes han decidido armarse con palos y machetes para cuidar sus viviendas, la iglesia, las escuelas y la integridad de sus familias.

La organización de esta comunidad ha contagiado a otros 5 poblados aledaños del municipio de Jilotepec, donde en menos de 15 días también se registraron el asesinato de un joven y el secuestro de una muchacha de 16 años.

En esta región, señalan quienes crecieron entre los sembradíos de caña y el esplendor del ingenio azucarero instalado en La Concepción, se vivía con tranquilidad y esos crímenes ocurrían esporádicamente.

Su realidad ha cambiado y desde el pasado 7 de agosto, unos 5 mil pobladores de San Isidro, Vista Hermosa, La Concepción y barrios cercanos se reunieron para establecer vigilancias nocturnas, crear grupos de Whatsapp y alertar de cualquier actividad sospechosa en la zona.

SUENA LA ALARMA

Son las 11 de la noche del viernes 11 de agosto y en el salón social de La Concepción se pitó el final del último encuentro de fútbol rápido. Una vez terminado el partido, la mayoría de los muchachos saben que no irán a sus casas a descansar.

En media hora, advierten, sonará la alarma del ingenio de La Concepción y todos deberán acudir al pie de esta antigua fábrica azucarera, sitio que ha sido establecido por los habitantes de la región para reunirse y empezar con los rondines por calles y barrios.

El agudo sonido de la chicharra alcanza a comunidades ubicadas a unos 3 kilómetros a la redonda y en menos de 10 minutos, la avenida principal de La Concepción se llena de amas de casa, campesinos, jóvenes estudiantes y obreros dispuestos a combatir la delincuencia.

Las camionetas, autos particulares y taxis de la zona son utilizados para imponer retenes civiles: todo auto que circula por ahí es detenido, interrogado y revisado. No hay tolerancia y la desconfianza se ha convertido en su principal aliada.

“Nunca habíamos estado así y no queremos acostumbrarnos a esto. La gente está molesta porque los delincuentes han perdido el respeto. Ya robaron la iglesia, las escuelas, tiendas y algunas casas”, detalla Hugo Hernández, uno de los pobladores.

Los extrabajadores del ingenio, el cual cerró de manera definitiva en 2010, golpean los machetes contra el piso con rudeza y las mujeres no paran de presumir su valentía.

“No somos unas viejas mitoteras como dice la alcadesa, aquí estamos para defender a nuestros hijos. No vamos a permitir más robos”, dice una de ellas en referencia a la declaración que ha dado la presidenta municipal de Jilotepec, María de Lourdes Lara López y la negación de los grupos de autodefensa.

Mientras los jubilados y campesinos recorren las empinadas calles de La Concepción, los más jóvenes no se despegan de sus teléfonos celulares. Mientras cargan un palo, también monitorean lo que ocurre en otras comunidades a través de los grupos de Whatsapp que decidieron abrir a raíz de los violentos hechos que azotan a esta región.

“Aquí nos avisamos de todo. Hace un par de día correteamos a unos tipos y se nos fueron. Estaban muy sospechosos y cuando los descubrimos se escaparon (…) el problema es que también tenemos muchos ‘halcones’ de los malos. Aquí la clave es que nosotros estemos más organizados que ellos”, dice uno de los muchachos que en la última semana han mantenido la vigilancia hasta las 4 ó 5 de la mañana.

Junto a ellos camina don José, un extrabajador del ingenio azucarero que ahora vive de su pensión y de la venta de queso. Sus 67 años los ha pasado en este sitio de clima templado y rodeado de los verdes cerros que caracterizan a la región montañosa central.

Para él, la organización del pueblo es algo inédito. Pero lo es porque nunca, insiste, se había vivido con tanta incertidumbre y el temor de que unos sujetos puedan arrebatarte la vida a cambio de unos cuantos objetos.

“Desde que mataron a un muchacho en San Isidro sabíamos que algo estaba mal, que no era normal. Después vino el secuestro de la jovencita, que siquiera soltaron, y continuaron muchos robos, prácticamente eran dos por día en este pueblito. No entendemos por qué a nosotros, si aquí la gente apenas puede vivir de sus cosechas de caña o café, y el resto deben irse a Xalapa o Naolinco a buscar trabajo”, cuenta.

José está convencido que la autodefensa es la única vía para restablecer el orden en la zona, ya que la Policía Municipal ha sido incapaz de prevenir los delitos y la presencia de la Policía Estatal se limita a una patrulla con 5 elementos.

“Este era el momento de salir a la calle a organizarnos. La autoridad no ha podido o no ha querido. Si nosotros atrapamos a un delincuente lo vamos a entregar y ellos deberán de procesarlo. No queremos hacer justicia por nuestra propia cuenta, pero si no actúan, lo tendremos que hacer”, insiste.

SIN CAPACIDAD

Los pobladores de La Concepción y del resto de comunidades ya se plantaron ante el Palacio Municipal y pidieron que la presencia policiaca incremente. Al margen de la exigencia, están conscientes que dentro de las corporaciones policiacas hay elementos coludidos con las bandas del crimen.

“No queremos aventurarnos a decir que los ladrones y delincuentes vienen de fuera, pero es un hecho que hay gente de aquí y también autoridades que son cómplices. Esta zona la utilizan los criminales como salida hacia la costa y Alto Lucero, por eso quizá no les interesa reforzar la seguridad”, dice uno de los guardias comunitarios.

La alcaldesa María de Lourdes Lara se ha comprometido a instalar un módulo de la Policía Municipal en La Concepción, medida que los habitantes consideraron insuficiente por la desconfianza hacia sus oficiales.

YUNES LO NIEGA

La organización de las congregaciones de Jilotepec ha sido desconocida por la presidenta municipal y este domingo el gobernador Miguel Ángel Yunes Linares negó que los pobladores de la región se hayan organizado.

“No sé qué ánimo existe de decir que hay autodefensas en Veracruz, Jilotepec está a 15 minutos de Xalapa y no hay autodefensas, hay algunos casos en los que vecinos se ponen de acuerdo para informar y dar la voz de alerta de que hay riesgos de hechos delictivos, pero no hay ninguna autodefensa ni en Jilotepec ni en ninguna parte del estado, eso no corresponde a la realidad”, señaló desde la conferencia de prensa en Boca del Río.

Sin embargo, lo documentado por la noche del viernes y madrugada del sábado contrasta con la versión del Gobierno del Estado y de la Secretaría de Seguridad Pública de Veracruz.

La actitud de Yunes Linares remite a la que asumió en 2013 el exgobernador Javier Duarte de Ochoa y su extitular de la SSP, Arturo Bermúdez Zurita, quienes negaron que los habitantes del municipio de Tlalixcoyan se habían organizado para protegerse de la delincuencia ante el vacío gubernamental.

O como cuando en 2014 el propio Duarte también desconoció la organización comunitaria en el municipio de Soledad Atzompa, en la sierra de Zongolica.

‘AQUÍ MANDAMOS NOSOTROS’

Las guardias comunitarias también han impuesto un toque de queda a partir de las 11 y media de la noche, momento en que se activa la alarma del ingenio de La Concepción. A partir de esa hora, señalan con autoridad, el control de la zona recae en los pobladores organizados.

Cerca de las 2 de la mañana, cuando los periodistas decidimos abandonar el lugar, la patrulla de la SSP se ofrece a escoltarnos hasta la cabecera municipal de Jilotepec, pero los habitantes determinan que ellos mismos serán los encargados de sacarnos.

“Que la Policía vaya con ustedes, pero nosotros mandamos a dos camionetas también porque no sabemos a dónde los puedan llevar”, ordena uno de los líderes de la comunidad  de San Isidro con la determinación de que, por ahora, ellos son los que mandan.

FOTOS: CORTESÍA: FELIX MARQUEZ

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