Conforme se van desarrollando las averiguaciones en el caso de Duarte de Ochoa, la capacidad de asombro se muestra en todo su esplendor, pues con la detención de los involucrados en el fenomenal asalto a Veracruz los detalles irán saliendo a flote. La realidad que vive la población veracruzana es una auténtica pesadilla, inimaginable hace algunos lustros: por un lado encargó su destino colectivo a quienes ascendieron al poder por la “voluntad ciudadana” con el supuesto de buscar el bien común, pero resultaron unos pillos de antología y, por otro lado, sobrevive abrumada por la inseguridad pública producto de una delincuencia contra la cual las medidas del gobierno no tienen el éxito esperado. ¿Ya habremos tocado fondo? Hasta la pregunta aterra.