Por lo menos dos de los aspirantes a la Rectoría de la Universidad Veracruzana han salido a exponer públicamente sus respectivos enfoques sobre lo que consideran un mal desempeño de la Junta de Gobierno respecto de los criterios para elegir al rector o la rectora de esa casa de estudios. Rocío Ojeda y Manlio Fabio Casarín se muestran inconformes porque, dice Cazarín, privilegia una “tabla numérica” sobre “juicio de idoneidad”. No es buena esa señal, pues de cualquier manera el entredicho daña al proceso de elección, lo marca como irregular y cargado hacia una preferencia, en cuyo caso quien resulte electo o electa ninguna culpa tendrá de ese desaseo.