Desde el Café

Por Bernardo Gutiérrez Parra

23 de agosto de 2017

Ahora que regrese de su luna de miel, sería bueno que el diputado Rodrigo García Escalante diga de dónde salieron los aproximadamente 10 millones de pesos que costó su espectacular boda. Si salieron de su peculio, sería bueno que diga de dónde tiene tanta lana cuando jamás en su vida ha ganado semejante dineral en los puestos burocráticos que ha ocupado.

No sé, quizá se la pagó su papi o la familia hizo una coperacha. Pero sería bueno que explique porque es funcionario público y su sueldo se lo paga el pueblo de Veracruz.

Rodrigo García Escalante, es hijo del afamado político Ricardo García Guzmán, finísima persona y ex contralor del gobierno de Javier Duarte, que para estar a tono con los miembros del anterior gabinete, ha sido señalado de varios ilícitos y está siendo investigado por Fiscalía General del Estado.

El pasado sábado el joven diputado contrajo nupcias en Cancún, ágape al que invitó a varios colegas del Congreso y a docenas de amigos y familiares.

¿Por qué en Cancún y no en Pánuco, su tierra y su distrito? Porque Cancún está mil veces mejor que Pánuco y con el plus de que allá no hay tanto ejecutado como acá.

¿Y los gastos? Al parecer casi todo iba incluido en la invitación. “Tu nomás ponte y lo demás corre por mi cuenta”.

El jolgorio comenzó desde el jueves cuando el grupo de legisladores abordó un vuelo rumbo a la paradisiaca isla, siguió el viernes en la anteboda, continuó el sábado en la boda y todavía alcanzó para el domingo antes de abordar el vuelo de regreso.

Tanto los novios como los invitados se hospedaron (ay nomás modestamente) en el hotel Mayakoba Resort, uno de los diez más lujosos de México.

Fue ahí donde se celebró la ceremonia, el banquete, el bailongo y donde corrió el chupe a lo bárbaro. (Sólo espero que a ninguno de los invitados le haya salido lo naco y haya pedido cerveza Victoria).

Reitero, conservadoramente se gastaron 10 millones de pesos. Y esto fue una patada al estómago para cientos de miles de veracruzanos que viven en la miseria. Miseria a la que contribuyó de manera muy activa el papá del desposado, don Ricardo García Guzmán.

Los diputados de oposición, que evidentemente no fueron invitados, cuestionaron el despilfarro y están pidiendo explicaciones.

Esto molestó tanto al diputado panista Sergio Hernández Hernández (Ándale lector, el mismo al que la diputada Cinthya Lobato acusó de desviar recursos públicos para gastarlos en parrandas) que le cantó la bronca, no a sus colegas descontentos, sino a los periodistas a quienes emplazó a que presenten pruebas del supuesto desvío de recursos.

“Si alguien tiene una prueba de que se usó recurso público para un evento social, sea cual sea, no solamente el de este fin de semana, que lo denuncie. Ningún recurso se está usando para eso; el recurso del Congreso se está usando para las actividades del Congreso y estamos dejando un legado de transparencia” dijo el legislador.

¿Legado de transparencia? Je je.

Ya verás lector cómo más temprano que tarde saldrá a relucir el reguero de mierda que están dejando los actuales diputados. Y apuesto doble contra sencillo a que uno de los que saldrá embarrado con acusaciones de corrupción y desvío de recursos, será precisamente Sergio Hernández Hernández.

Lo he dicho en varias ocasiones y lo reitero; una somera investigación bastará para poner al descubierto que más de la mitad de los sujetos y sujetas que conforman el Congreso local tienen una cola muy larga.

En unos meses y ya sin el fuero, los veremos saltar matas en un intento desesperado por librarse de Pacho Viejo porque honrados, honestos y decentes no lo son.
Te juro lector, que no lo son.

bernardogup@nullhotmail.com