Crónicas Urgentes
Lenin Torres Antonio
25 de agosto 2017

A propósito del rezago educativo y la educación como la respuesta a la falta de certeza de futuro

 

En Veracruz, la cobertura en educación superior(incluyendo posgrados),entre la edad  normal para estar estudiando en ese nivel que sería entre18 a 23 años de edad, tan sólo se pudo llegar al 20.8 %durante el ciclo escolar 2014-2015, 21.5% en el ciclo escolar 2015-2016 y 22.3% en el ciclo escolar 2016-2017, por lo quehubo un promedio durante los tres últimos ciclos escolares de 79.5% de los veracruzanos que no tuvieron la fortuna de tener acceso a la educación superior, es decir, que en esos periodos tan sólo 186,979 veracruzanospudieron tener acceso a la educación superior:144,515 en centros escolares públicos y 42,464 en centros escolares privados; por lo que Veracruz continúa a la zaga en los últimos lugares en materia de educación superior como Chiapas, Oaxaca y Guerrero.

Partiendo de estas estadísticas podremos decir que no es poca cosa el problema que una opción pública de ofertar educación superior como la UPAV esté en crisis, partiendo de su caída drástica de su matrícula, entre otros graves problemas. Podemos observar que su matrícula se mantuvo estable en los ciclos escolares 2012-2013, 2013-2014, 2014-2015 con un promedio de 30,500 alumnos en licenciaturas, teniendo su primera caída de la matrícula, en el ciclo escolar 2015-2016 llegando a 21198, y desplomándose radicalmente en el ciclo escolar 2016-2017 contando tan sólo con17584 alumnos en licenciaturas, y observándose una tendencia a continuar disminuyendo su matrícula en el nuevo ciclo escolar 2017-2018.

Pero ese desplome de la matricula de la UPAV, durante el ciclo escolar 2016-2017, coincide con el final del período aciago del gobierno duartefidelista, y el inicio del actual Gobierno del Estado, y la muerte de su fundador el Profesor Zúñiga Martínez. Por un lado, está y lo he señalado reiteradamente, que la UPAV fue construida como una extensión del poder político, vulnerable por lo tanto a la lucha por el poder y a transiciones de poder, con una legislación a modo del poder en turno, y con grandes vacíos legales que no le permitieron aguantar el choque de trenes. Si desde su creación se hubiera establecido su Plena Autonomía, no tan sólo de nombre sino de hecho y de derecho, y se hubiera contemplado las estructuras académicas normales de toda Universidad Pública, es decir, legislación completas, eficaces y transparentes de los procesos escolares, administrativos, financieros, docentes, de investigación y extensión social, ahora la UPAV estuviera sin que los exabruptos políticos externos le interrumpieran la normalidad de su vida académica universitaria. Pero no ha sido el caso.

Hablar y opinar son aptitudes sanas para la vida democrática, y fundamentalmente para fortalecer el lazo social y la civilidad que nos permita ir construyendo instituciones fuertes, y una vida en sociedad en franco desarrollo y con certeza de futuro. Y esto no debiera molestar ni espantar a la clase política ni a los gobernantes, es más, ninguna sociedad que se llame moderna puede crecer sin que sus gobernantes tengas una escucha atenta e incluyente de sus gobernados, y se creen y utilicen los canales de la participación ciudadana para la gobernabilidad e incluso para la gobernanza..

Con ese pensamiento cierto de fondo, con un grupo de compañeros upavistas comenzamos a opinar y criticar que la vida universitaria de la UPAV no estaba fortaleciéndose por los canales racionales y democráticos, y respondiendo al reto de preservar una de los dos ofertas Universitarias Públicas que en 200 años el Estado Mexicano ha permitido construir para los veracruzanos, y que no se estaba trabajando inteligentemente para abatir el abismal rezago, como lo hemos visto, que en materia de educación superior se tiene con los Veracruzanos. Como hemos observado a lo largo de la historia moderna de Veracruz, estamos hablando desde inició del período postrevolucionario, la primera oferta universitaria de educación superior fue la Universidad Veracruzana, que desafortunadamente llego el tiempo en que no podía sola responder a ese rezago, y la Universidad Popular Autónoma de Veracruz, sido ésta última, basado en un modelo educativo popular Vasconcelista quien pudo iniciar esa cruzada necesaria para llevar la Educación a los Pueblos Veracruzanos, y además se demostró que no era una retórica populista sino una realidad a la demanda de los veracruzanos de poder acceder en la cercanía de sus pueblos a la posibilidad de formarse profesionalmente, y aspirar a tener una mejor vida, fue así como vimos un crecimiento exponencialde la UPAV, llegando a contar con sedes en casi la totalidad de los municipios de Veracruz.

Era innegable que ese crecimiento exponencial, y lo señalo más arriba se dio en el marco de una legislación inacabada y manipulada por el poder, y que esta situación ameritaría tarde que temprano, reformas estructurales profundas para su sostenimiento y consolidación académica. Aunque esto dependería de miras altas y decisiones de Estado Ejemplares, que desafortunadamente no se dieron, ni ahora ni antes de su nacimiento de ésta gran oferta de educación media superior y superior para los veracruzanos, la UPAV; en  la penúltima rectoría, la UPAV se convirtió en un botín político y económico, y fue expuesta al abuso y a la corrupción, un terreno “Fiel” al poder en turno, y la última rectoría, caracterizada por la improvisación, la falta de liderazgo, y tomando decisiones erróneas y absurdas, teniendo como trasfondo la criminalización y el sospechosismo, pasado a un lado  todo lo bueno, las bondades del modelo educativo popular, y sin un Plan de Desarrollo Académico abonó a la crisis y la viabilidad de la Universidad Popular Autónoma de Veracruz.

Es pertinente reiterar una y otra vez que no es poca cosa la crisis por la que atraviesa la UPAV, y es un deber de todos resolverla, más aún hoy que Veracruz vive tiempos duros, tiempos en el que los veracruzanos vivimos sin certeza de futuro, tiempos en que la política y la clase política no han podido hacer nada, y pareciera que no sirven más que para continuar una encarnizada lucha por el poder; incluso vemos como están más interesados, no tan sólo la política y la clase política, sino también los medios de comunicación, aprovechando la indiferencia, apatía y desesperanza de una ciudadanía que continua de espectadora pasiva, en la sucesión gubernamental del próximo años, enajenados por la lucha por el poder, que no pueden ver que la única salida que tenemos a la mano es la educación, no pueden detenerse a actuar y pensar que sólo la educación nos hará libres, y ayudará a resolver los graves problemas que laceran la vida social, y han puesto el lazo social en peligro.

Por lo que he dicho, que los  verdaderos cuarteles son nuestras escuelas, nuestras universidades; y nuestras armas: el saber, el conocimiento, y la ética; pues es ahí donde se construyen los hombres buenos, y se enseña de forma sistemática a reconocer y respetar la ley.

Por eso he venido denunciando el abandono que la clase política ha hecho de la educación, y principalmente, de la educación universitaria superior, y de la importancia vital que tiene ponerse a trabajar con todo lo que tengamos los gobernantes y los gobernados para abatir el significativo rezago en educación, en éste caso, de educación superior. Trabajo gigantesco puesto que según estudios, para abatir ese rezago, con las instituciones de educación superior tanto pública como privada que cuenta Veracruz, se tardaría alrededor de 160 años en lograrlo. Así que la crisis por la que atraviesa la UPAV es el síntoma de la crisis de la educación en México, así que el Estado Mexicano, “deberían quintuplicar su inversión en educación: un país que quiere crecer debe producir los mejores profesionales del mundo”, e impulsar una auténtica y ciudadana reforma educativa integral y democrática, donde no hubiera cabida a expresiones y acciones que atenten contra el trabajo por lograr la calidad en la educación a la que tienen derecho los veracruzanos, y si a una educación que forme hombres y mujeres con una conciencia crítica capaz de garantizar ciencia y técnica para permitir satisfacer sus necesidades básicas, y construir un mejor mundo, un mejor México, y un mejor Veracruz.

Vuelvo a reiterar que no debería ser poca cosa hablar y atender la grave crisis de la UPAV, puesto que hay otra cifras espeluznantes que no debería pasar desapercibidas, ya que más de cuatro millones de veracruzanos no tienen educación superior, es decir casi, más del 60% de la mano de obra veracruzana no es calificada ni profesional, y si queremos progresar y salir de la precariedad social deberíamos tomar muy en serio el problema del rezago educativo en general.

La crisis de la UPAV es correcto decirlo, no podemos ubicarla exclusivamente en éste periodo de gobierno, puesto que desde el origen el proyecto de la UPAV nació viciado, como se dice, era una cuestión personal y un coto de poder, y en consecuencia frágil a cambios abruptos: la muerte de su fundador, la pérdida del gobierno del PRI y su cabalgante corrupción que permeó todos los ámbitos e instituciones públicas, la legislación inacabada y con graves vacios, y su crecimiento exponencial para la que no se estaba preparado: por eso los abusos, excesos y corrupción que ha vivido.

Crisis de la UPAV que se refleja no tan sólo con la caída de la matricula a partir de las dos últimas rectorías; sino también con un preocupante rezago en la entrega de una cifra significativa de documentación oficial entre títulos, certificados y constancias, que han afectado a miles de alumnos y egresados; adeudos de gratificaciones de docentes y directores; descredito de la validez de los estudios que oferta la UPAV; precariedad laboral del plantel docente, entre otros problemas. Tengo la esperanza que el gobierno actual reconozca y  rectifique, más pensando en la importancia que tiene el proyecto upavista para coadyuvar a responder al problema del rezago educativo, y fundamentalmente para darle viabilidad a las instituciones públicas y efectividad a las políticas públicas para enfrentar: pobreza, violencia, ignorancia, marginación, etc., que se resume en la falta de certeza de futuro con que vivimos los veracruzanos. Aún hay tiempo, si hay voluntad y consciencia de la corresponsabilidad en la construcción de nuestros espacios públicos, y la buena salud y eficiencia de nuestras  instituciones. Estemos a la altura de lo que Veracruz necesita.

El reto que implica darle viabilidad a la UPAV, y el cambio de rectorado, es el momento propicio para Rescatar la UPAV, por lo que sería recomendable que el Gobierno del Estado que preside el Lic. Miguel Ángel Yunes Linares, que también es presidente de la Junta de Gobierno de la UPAV, los siguientes puntos de acuerdo para Restituir la Normalización de la Vida Académica de la UPAV:

Elección del nuevo rector(a) en un proceso incluyente y transparente,  y que el nuevo rector (a) se comprometa a iniciar una profunda reforma a la ley 276 que crea la UPAV, dándole prioridad a:

Lograr una Total Autonomía, construyendo los mecanismos democráticos pertinentes para que la comunidad universitaria upavista pueda elegir a sus autoridades universitarias, como sería ampliar la Junta de Gobierno, y que estos sean de la comunidad universitaria upavistas.

Reflejar una real vinculación entre docencia, investigación y extensión universitaria para lograr la excelencia académica.

Establecer los conceptos, procesos y mecanismos conforme a la naturaleza del modelo educativo de la UPAV los derechos laborales de los docentes.

Suspensión de las decisiones académicas, escolares y administrativas hechas por la anterior rectoría, en tanto la nueva rectoría no presente un Plan de Desarrollo Académico que justifique las reformas pertinentes para su desarrollo y consolidación.

Darle viabilidad a la UPAV es un acto de justicia a los veracruzanos.