Previo al proceso electoral 2006 en el PRI se ufanaban de un casi seguro regreso a Los Pinos, esa percepción se acompañaba por el lamentable desempeño del gobierno de Vicente Fox, ayuno de resultados, un verdadero fiasco. Sin embargo, en el PRI entraron en una vorágine divisionista con resultados desastrosos. Algo similar parece ocurrirle al PAN, pues tras sus triunfos electorales de 2016 ha sufrido confrontaciones, y para colmo su presidente, Ricardo Anaya, enfrenta cuestionamientos sobre su fortuna personal. La posible alianza con el PRD está en riesgo, pues este partido está agobiado por su sangría de militantes que emigran a Morena y el requerimiento del órgano electoral para elegir nueva directiva. Ambos se necesitan pero sus respectivas inercias los aleja.