Línea Caliente
Por Edgar Hernández*
 29 de agosto de 2017

 

¡La PGR ya tiene listas las carpetas de investigación contra Duartistas que en el “vómito negro” cometieron ilegalidades para favorecer al PAN!
 

El PRI entregó, después de la elección del 4 de junio, un informe completo a la Secretaría de Gobernación de importantes cantidades de dinero en efectivo que presuntamente derivaron diputados federales priistas para que el PAN arrasara en las pasadas elecciones municipales en todos los enclaves tricolores de Veracruz.

Todo a cambio de impunidad y evitar la cárcel.

Entre los directamente responsables de comprar el voto y operar por debajo de la mesa en favor del PAN están Adolfo Mota, Marco Antonio Aguilar Yunes, Jorge Carvallo Delfín, Noemí Guzmán, Fidel Kuri (abandonó la plaza), Erick Lagos (comandante del grupo) y Edgar Spinoso Carrera.

Los diputados Duartistas Juan Manuel del Castillo y Vicente Benítez, son legisladores locales que también  operaron en contra del PRI y están señalados por desvío de cuantiosos recursos federales amparados, sin embargo, por el gobierno de Yunes Linares.

En la misma tesitura se encuentra Gabriel Deantes, ahora operador subterráneo del PAN y patrocinador de campañas antipriistas.

Ya por lo pronto la Segob remitió a la autoridad competente –la PGR- dichos expedientes mismos que se suman a las carpetas de investigación contra los saqueadores el erario durante la gestión de Javier Duarte.

Es dinero federal el desviado.

Son carpetas de investigación distintas a las que tiene la Fiscalía veracruzana mismas que la autoridad estatal dosifica a conveniencia según la disposición que muestre el afectado.

Así, se estima que la bancada en su conjunto ha entregado cantidades en efectivo que podrían alcanzar los 10 mil millones de pesos. Ha sido dinero en efectivo y valiosas pertenencias de alto valor monetario como aviones, autos, ranchos y condominios.

Acompañando al patrimonio obtenido de manera ilícita desde el arranque del actual gobierno se comprometieron –con tal de librar la prisión-  a operar desde la oscuridad  en los municipios de siempre controlados por el PRI para voltear la elección en favor de los azules.

De ahí la explicación del por qué arrasó la fórmula PAN-PRD en las pasadas elecciones municipales en donde al final de la jornada comicial no solo se llevaron más de un centenar de municipios jamás logrados en su historia, sino que hubo plazas como Veracruz o Boca del Río donde hubo un registro electoral sin precedentes.

El saldo final de la elección municipal del pasado junio fue: 106 para el PAN/PRD; 48 municipios para el PRI con la ayuda del Verde, mientras Morena con Nueva Alianza se quedaron con 17

Hasta el Partido Encuentro Social (PES) logró la victoria en 7 municipios y el PT en cuatro, entre ellos Uxpanapa, en donde se dio una situación de violencia y amenazas para los miembros del Consejo Municipal.

El PRI sufrió, ya en lo particular, la derrota en las 10 ciudades más pobladas de Veracruz entre ellas el emblemático fracaso en el municipio con mayor número de habitantes en la entidad, el Puerto de Veracruz, donde arrasó con 120 mil sufragios Fernando Yunes Márquez, el hijo del gobernador.

Fue asimismo aplastado en Coatzacoalcos, el centro industrial más importante y Xalapa, donde ganó Morena, con la ayudita embozada de priistas.

En Boca del Río, donde gobierna Miguel Angel Yunes, el PAN aplastó sin aparente posibilidad de victoria priista. Sin embargo el que se despacharan con la cuchara grande con más de cien mil votos mueve a la sospecha.

¿Quién no operó y por qué no operó de parte del PRI?

En Córdoba ganaron los azules la abandonar la plaza la aplanadora tricolor. En Poza Rica y Minatitlán el voto corporativo fue dejado suelto de manera intencionada. Fue donde más dinero bajo la mesa se inyectó.

Lo mismo sucedió en el norte donde la familia García Guzmán de sello sexenal duartistas, operó en favor del PAN. Vaya incluso en San Andrés Tuxtla ganó un independiente Octavio Pérez Garay con tal de atajar al PRI.

Y ni el embrujo catemaqueño hizo el tricolor ganara la plaza.

Menos la actitud contemplativa de la dirigencia priista veracruzana que encabeza Renato Alarcón, quien supo desde el principio de las traiciones y guardó la información acaso por miedo, tal vez por complicidad.

Ese fue el escenario que ya mismo el aparato de poder federal evitará se repita para las elecciones federales y la estatal del 2018, no solo por el significado que representa la traición partidista que da lugar al avance de la oposición, sino por la urgencia de limpiar la casa de corruptos.

No es posible que el dinero que saquearon los priistas corruptos sea ahora utilizado para comprar elecciones en favor de la oposición.

Hoy la instrucción es clara al ir por el desafuero de los desleales. No más solidaridad y apoyo de la bancada legislativa priista a los traidores de su partido.

En la lucha por el poder todo cuenta, menos la deslealtad.

Tiempo al tiempo.

*Premio Nacional de Periodismo