Dialogando
Por Abel Domínguez Camacho
24 de agosto de 2017

En el arranque del presente siglo, casi de manera natural, se empezaron a diseñar agendas sobre la problemática que atañe a nuestra sociedad, ahora globalizada, y a construir metas e indicadores que permitieran, en su momento, dar cuenta del grado de avance de dichas agendas. De ello se encargaron las diversas instituciones supranacionales como la ONU, UNESCO, OCDE, OMC, OMS y desde luego el Banco Mundial y el Fondo Monetario Internacional, entre otras tantas con acuerdo a los diferentes tópicos.

La ONU fijó en los Objetivos del Milenio (ODM) el 2105 como el horizonte para cubrir una agenda, por demás ambiciosa, que atendía a: 1: Erradicar la pobreza extrema y el hambre; 2. Lograr la enseñanza primaria universal; 3 Promover la igualdad de género y el empoderamiento de la mujer; 4. Reducir la mortalidad de los niños menores de 5 años; 5. Mejorar la salud materna; 6. Combatir el VIH/SIDA, la malaria y otras enfermedades; 7. Garantizar la sostenibilidad del medio ambiente y, 8. Fomentar una alianza mundial para el desarrollo.

En materia educativa el objetivo 2, resultó, de origen, limitado a un sector de la población en edad escolar, y en general, los esfuerzos para cumplir con los ODM se vieron disminuidos por el contexto de las crisis económicas y financieras que caracterizaron a la sociedad previo al primer decenio y la falta de compromiso de los estados miembros, entre otros factores.

En atención a los resultados y fundamentalmente, a los nuevos retos, el 25 de septiembre de 2015, los líderes mundiales adoptaron un conjunto de objetivos globales para erradicar la pobreza, proteger el planeta y asegurar la prosperidad para todos como parte de la nueva agenda de desarrollo sostenible. Cada objetivo tiene metas específicas que deben alcanzarse en los próximos 15 años, apunta la ONU.

Para la ONU, la agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible es un programa ambicioso, deseable y universal para erradicar la pobreza mediante el desarrollo sostenible para 2030.

En los momentos iniciales, al aprobar la nueva agenda en septiembre de 2015, la comunidad internacional reconoció que la educación es fundamental para el éxito de los 17 objetivos recogidos allí. Resalta el objetivo 4: garantizar la educación inclusiva, equitativa y de calidad y promover oportunidades de aprendizaje durante toda la vida para todos.

Dentro de las instancias de las Naciones Unidas, destaca la UNESCO, misma que considera que la educación es un derecho humano para todos, a lo largo de toda la vida, y que el acceso a la instrucción debe ir acompañado de la calidad. La UNESCO es la única organización de las Naciones Unidas que dispone de un mandato para abarcar todos los aspectos de la educación. De hecho, se le confió la coordinación de la Agenda de Educación Mundial 2030 en el marco del Objetivo de Desarrollo Sostenible 4. La hoja de ruta para la consecución de este objetivo es el Marco de Acción de Educación 2030 (FFA), por sus siglas en inglés).

En el contexto actual es importante observar que, Educación 2030 supera los intentos anteriores por garantizar el acceso a la educación básica, como se establece en los objetivos de Educación Para Todos y el Objetivo de Desarrollo del Mileno 2 de 2000-2015, relacionado con la educación.

Por esa razón, la UNESCO plantea como un nuevo ámbito ampliado de la agenda mundial Educación 2030:

  • se extiende desde el aprendizaje en la primera infancia hasta la educación y la formación de jóvenes y adultos;
  • prima la adquisición de habilidades para trabajar;
  • subraya la importancia de la educación de la ciudadanía en un mundo plural e interdependiente;
  • se centra en la inclusión, la equidad y la igualdad entre ambos sexos;
  • y pretende garantizar resultados de calidad en el aprendizaje para todos, a lo largo de toda la vida.

Hay que hacer hincapié en el papel que debe jugar cada gobierno en la ejecución de la agenda, la visión multidisciplinaria que conlleva cada esfuerzo a fin de lograr una real contribución que, al final de cuentas, es para bien de las distintas sociedades en particular. Disposición y recursos presupuestales son requisitos fundamentales, difusión y capacitación a todos los niveles de operación, cambio de paradigma educativo donde se privilegie el aprendizaje y el papel central del alumno, por lo tanto, re-formación del profesorado (deformado actualmente) y, modernización de la infraestructura, entre otras cosas.

A la UNESCO y los socios les corresponde prestar apoyo con asesoramiento en materia normativa, asistencia técnica, desarrollo de capacidad y desde luego, realizando seguimiento a escala mundial, regional y nacional.

Hasta aquí, y para el caso de México, cabe preguntar: ¿la reforma educativa emprendida por el actual gobierno se alineó al Objetivo de Desarrollo Sostenible 4?;¿hubo la suficiente inducción para la participación magisterial en la reforma educativa?; ¿los profesores de los diferentes niveles están capacitados para enfrentar un nuevo paradigma educativo?; ¿los miles de centros de trabajo cuentan con la suficiente y moderna infraestructura?; ¿el centro y las entidades federativas están perfectamente sincronizadas organizacional y presupuestalmente?  Continuará. Me fui.