Edgar Veytia, ex fiscal del gobierno de Nayarit, está siendo procesado en una prisión del Este de los Estados Unidos, se le acusa de vínculos con el tráfico de drogas; su jefe, el gobernador de Nayarit, Roberto Sandoval, según dice, no estaba enterado de los negocios en que andaba su fiscal.  Pero al ejecutivo estatal de Nayarit parece no importarle la suerte de su ex fiscal, tampoco tiene tiempo para conocer cuánto ocurre a los ex gobernadores de Chihuahua, César Duarte, prófugo de la justicia, o a Guillermo Padrés, ex gobernador de Chihuahua, a Javier Duarte de Veracruz o Roberto Borges, de Quintana Roo, los tres en prisión. Sandoval vive en un mundo aparte, prosigue el boato que proporciona el poder en el tercer mundo, exhibe su riqueza personal sin recato alguno. ¿Qué tiene el pinche poder que enceguece al hombre? Si Sandoval consultara al oráculo del Sistema Nacional Anticorrupción vería en su inmediato recintos cercados con barrotes de acero o huyendo, pero eso es difícil porque por ahora está ciego.