Para las nuevas generaciones de mexicanos la expresión “dedazo” pudiera parecerles extraña, o al menos representar un significado muy diferente al que tuvo durante las décadas del dominio priista en el escenario electoral de nuestro país. El “Dedazo” en el PRI era patrimonio exclusivo del presidente de la república en tratándose de definir quién sería el candidato a la presidencia de la república; de igual manera en los estados le correspondía designar la candidatura al gobierno y a los gobernadores enlistar a candidatos a diputados y alcaldes. Tal fue el “dedazo” en el PRI; pero para quienes piensen que por las condiciones actuales el dedo designador haya fenecido se equivoca, porque está redivivo en MORENA, en donde López Obrador es omnipresente en todas las decisiones de trascendencia en ese partido.