Al paso de los años la realidad muestra sustanciales cambios en el acontecer de cada día; en la década de los setenta del siglo pasado visitó México Maurice Duverger, una gloria intelectual francesa en el ramo de la Ciencia Política, a quien el FCE publicó el libro Los Partidos Políticos; a Duverger le intrigaba la asombrosa permanencia del PRI en el Poder por artes democráticas, en contrario sensu al entonces Partido Comunista de la Unión Soviética, monolítico, único, adueñado del Poder sin elecciones de por medio. El PRI era la sorprendente muestra de una organización política exitosa, ganadora de elecciones populares que llevaba gobernantes al poder sin disparar un solo balazo; tuvo émulos en otros países del continente, pero obviamente sin resultados similares. En contraste, si alguien dudara de la dificultad de organizar elecciones “democráticas” y pacíficas debiera preguntarle a Nicolás Maduro, a quien ni las piedras creen en la limpieza de la elección de integrantes de la Asamblea Nacional que servirá para auto arrogarse poderes excepcionales. Sin embargo, el PRI dejó de ser el partido que todo lo ganaba, ¡cómo han pasado los años!