De repente en el PRD todo es quietismo, como si la esperanza de volver a calibrar a esa organización se hubiera desvanecido ante una realidad muy adversa, pues sus mejores cuadros han emigrado a MORENA y otros están a punto de dar ese salto. Por otro lado, ya ni Graco Ramírez ni Aureoles, gobernadores de Morelos y Michoacán, respectivamente, se promueven para obtener la candidatura a la presidencia de la república, como si se hubieran convencido que eso es causa perdida y que Mancera les lleva sobrada delantera. Lo del Frente Amplio con el PAN es un proyecto nonato, y su realización se complica a medida que transcurren los días. El formato PAN-PRD induce complicadas circunstancias porque es obvio que de llevarse a cabo esa alianza el PAN querrá ser mano en la candidatura, sino no, dijeran en el llano.