O nadie lo nota o simplemente porque estamos inmersos en el caldo de cultivo llamado corrupción ni las notas periodísticas ponen el acento en el tema. Durante la XXII Asamblea priista y aún después de su clausura los comentarios versan centralmente acerca de los “candados” ya depuestos, de los posibles candidatos, de la astucia con la que se manejó el tema de los 10 años exigidos para quien quiera ser candidato a la presidencia de la república, de la “autoridad política” de Peña Nieto en su partido, de su control para decidir la candidatura. Sin embargo casi nadie refiere el asunto de la corrupción, ¿Qué decidió la asamblea sobre ese tema tan importante? No se cree que el nombre del candidato priista supere en importancia a lo que hará el PRI en materia de corrupción si ganara nuevamente la presidencia. El tema de la corrupción es envolvente, cubre todo lo que se mueve en México, da de qué hablar, y en el caso de Odebrecht- Lozoya_ Peña será materia para muchos días.