En México para nadie es un secreto que en la obra pública la característica fundamental es la corrupción, por este motivo los costos se elevan, los tiempos de conclusión se difieren, todo mundo se enriquece y nadie resulta culpable; por rara ocasión si sucede un accidente como en el Paso Express de Cuernavaca, surge el pus y revela la lacerante realidad. El Paso Express de 14 kilómetros y cuatro carriles costó mil millones más de lo originalmente aprobado y se concluyó 8 meses después de lo proyectado, pero el Túnel sumergido bajo el río Coatzacoalcos costó cuatro veces más caro, miles de millones de pesos más y su conclusión se dio más de diez años después. En ambas obras imperó la corrupción, la desidia, la irresponsabilidad, pero en el Túnel, a pesar de los miles de millones que el pueblo pagó ahora debe pagarse por el peaje. El Socavón, está a la luz nacional, llegó al senado, hay cuestionamientos al presidente Nieto, al gobernador de Morelos y al Secretario del ramo pero acá ¿quedará impune lo del Túnel?