Es sabido que cuando se anunció el proyecto de construcción del túnel sumergido empresarios y constructores se acercaron al gobernador Miguel Alemán para disuadirlo de ese proyecto y explicarle las ventajas de otro puente, la misma sugerencia hicieron a Fidel Herrera, pero prevaleció la idea del túnel, cuya construcción se prolongó por más de diez años y su costo superó los cinco mil millones de pesos y tuvo que concluirla una empresa privada porque al gobierno se le acabó el dinero. Con visos de corrupción por todos lados, la obra fue concesionada y para recuperar la inversión la empresa cobra un peaje bastante elevado, por lo que en vez de un aforo mensual proyectado en 20 mil vehículos, en estos primeros meses de funcionamiento el promedio no rebasa los 5 mil, según cifras de la Asociación de Industriales del Estado de Veracruz (AIEVAC). Todo por efectos de la corrupción, desidia e ineptitud de Duarte de Ochoa.