Desde el Café
Por Bernardo Gutiérrez Parra
24 de agosto de 2017

Cuando en 2006 Felipe Calderón anunció por televisión su “plan” para combatir el narco y dijo que éste podría cobrar vidas, vi muy lejos un escenario de violencia para Veracruz.

Las palabras del presidente fueron acompañadas con imágenes de soldados patrullando municipios de Michoacán y eso refrendó mi tesis. Michoacán está lejos, no nos van a llegar los carambazos.

Pero los carambazos llegaron, primero a cuentagotas. Y tan a cuentagotas que Fidel Herrera no perdía oportunidad de saltar a la palestra para afirmar que Veracruz era un estado seguro. Mi gobierno es y será garante de la tranquilidad y la paz de los veracruzanos, decía.

Fidel se fue y nos dejó una entidad donde ya asomaban las preocupantes llamaradas. Y llegó Javier al que le dieron la bienvenida con media docena de ejecutados. Y como se pusiera sabroso, los delincuentes se siguieron de largo con las ejecuciones hasta que éstas alcanzaron a los periodistas.      

En los 53 meses que lleva Enrique Peña Nieto en la presidencia de la República, han matado a 44 compañeros, 21 de ellos ejecutados en Veracruz. Casi la mitad del resto del país. Y el número 21 fue Cándido Ríos Vázquez, asesinado este martes en Hueyapan de Ocampo.

Cuando mataron al periodista Ricardo Monluí en marzo de este año, el gobernador Miguel Ángel Yunes dijo que las autoridades actuarían con todas las fuerzas para dar con los responsables. Y es la hora…

Pero contra lo que pudiera pensarse, a más de 24 horas del asesinato de Cándido Ríos no ha dicho ni media palabra.

Mejor así porque ¿qué va a decir?

El problema es que lo que diga puede ser utilizado en su contra. Como el furibundo twitter que escribió el 12 de febrero de 2014 contra el entonces gobernador Javier Duarte a propósito de la muerte del también periodista Gregorio Jiménez: “A @Javier_Duarte le parece poca cosa el homicidio de otro periodista, por eso no ha declarado nada. Lo que se vive es su culpa. Da la cara!”

Este tuit seguiría durmiendo el sueño de los justos de no ser por el acucioso periodista Pablo Jair Ortega que se echó un clavado en las redes sociales hasta encontrarlo. Y si en aquella ocasión no fue viral, esta vez está haciendo chuza.

Ahora que usted es gobernador don Miguel ¿por qué no ha declarado nada sobre el asesinato de Cándido Ríos? ¿De quién es la culpa de lo que se vive en Veracruz? ¿Quién es el responsable de la espiral de violencia nunca antes vista en la entidad?

Por Dios señor, no se le vaya a ocurrir echarle la culpa a Fidel o a Javier. Ellos tienen responsabilidad por el reguero de muertos que dejaron en sus sexenios y ojalá paguen. Pero los ejecutados, secuestrados, desaparecidos, robados y heridos de nueve meses a la fecha ¿de quién son responsabilidad don Miguel Ángel?

El mismo martes que ejecutaron a Cándido Ríos, ejecutaron a siete personas más en distintos puntos de la entidad, desde Pánuco a Las Choapas. ¿Quién es el responsable de lo que se vive en Veracruz, señor gobernador?

Jamás pensé que le daría la razón a un sujeto tan despreciable como Javier Duarte, pero cuánta tiene cuando escribe desde la cárcel que esta sí es la peor crisis que ha vivido Veracruz en su historia.

¿Cómo le rebate al gordo esa brutal afirmación, señor Yunes Linares? 

En lo personal, qué equivocada me di cuando pensé en 2006 que el escenario de violencia que se vivía en Michoacán, jamás alcanzaría a Veracruz. Garrafal equivocación, del tamaño de la que cometieron más de 792 mil veracruzanos que votaron por Miguel Ángel Yunes Linares creyendo que acabaría con la inseguridad en la entidad.

Y hablando de equivocaciones, gracias a mis lectores por hacerme ver que Cancún no es una isla como atarantadamente escribí en mi columna de ayer. Ofrezco una enorme disculpa por este error que no fue por desconocimiento geográfico, sino porque simplemente se me fue el avión. Mil gracias otra vez.

bernardogup@nullhotmail.com