Opinión
Por Mario Javier Sánchez de la Torre
25 de agosto de 2017

Mientras en esta entidad, bajo el agua, todos los partidos políticos que contenderán-PAN, PRI Y MORENA- en el próximo proceso electoral, tratan de definir quién será su abanderado para la gubernatura, el manoseado proceso del hampón Javier Duarte de Ochoa, todo parece indicar que continúa.

Acción procesal que desde su inicio ha dejado mucho que desear, principalmente por la serie de errores que se han presentado por parte de las instancias encargadas de implementar las acusaciones e investigaciones, sobre las múltiples acciones que tanto el ex gobernador y los integrantes de su banda, en forma exhaustiva llevaron a cabo durante el tiempo que ocuparon posiciones de primer nivel dentro de la administración pública del Estado de Veracruz.

Omitiéndose en esta acción legal en forma descarada la detención de quién por varios de los testigos y participantes de las acciones fraudulentas, han señalado en reiteradas ocasiones como la autora intelectual del cuantioso fraude, desvío de recursos, peculado y todo lo demás que usted le quiera agregar como acción fuera de la legalidad, la esposa del peor ex gobernador que ha tenido Veracruz, Karime Macías Tubilla, también conocida en su medio delincuencial como “lady abundancia”.

Lo que a falta de información de parte de las autoridades que tienen la obligación de hacerlo, permite suponer, que la actividad conocida como “vómito negro”, en el caso en cuestión además de haberse dado, todo parece indicar que muy bien, está funcionando en forma por demás muy eficiente. Pues hasta el momento no hay ninguna acción legal para por lo menos citar a la maquiavélica dama.

Es por lo anterior que llama la atención la estúpida declaración hecha hace unos días por uno de los principales servidores públicos del sexenio anterior, Mauricio Martín Audirac, en el sentido de que: Duarte es el culpable de que yo esté preso. Personaje que se vio beneficiado con cargos de primer nivel dentro de la pasada administración estatal, independientemente de su importancia ya que siempre estuvo a cargo o cerca del manejo de los dineros de los veracruzanos, como cuando estuvo en la Secretaría de Finanzas y Planeación (SEFIPAN), entre otros, como la Contraloría General del Estado y el Órgano de Fiscalización Superior del Estado de Veracruz (ORFIS).

Declaración que posiblemente tenga parte de verdad, pero que permite suponer que no toda la culpa puede que sea del obeso hampón ex gobernador de Veracruz. Pues hasta el momento entre todos los que han declarado y dado a conocer las propiedades que adquirieron tanto en este Estado, como en otras partes del país y en el extranjero, durante el tiempo que ocuparon cargos en la administración estatal, así como los “arrepentidos” que han regresado parte de lo que saben no les pertenece, ninguno de ellos ha manifestado que el interno del Reclusorio Norte de la Ciudad de México, los haya obligado a delinquir. Lo que también hace suponer que todos los participantes hicieron uso de su libre albedrio en el momento de cometer los ilícitos. Actitud que obviamente los convierte en cómplices.

Así tenemos lamentablemente que tanto las cartas enviadas por el detenido en el Reclusorio Norte y el huésped de Pacho Viejo, al conductor del noticiario del Canal Imagen de la capital del país, y la forma en que éste se expresaba del más famoso consumidor de Tuinkis y Frutsy de México, cuando aún estaba destruyendo las finanzas de esta entidad, de alguna forma lo evidencian como otro de los beneficiados del sexenio anterior.

Así pues, el capo veracruzano, como todos los mafiosos, también se dio a la tarea de cubrirse por todos los flancos. Ahora solo queda esperar que avance el proceso electoral a nivel federal para conocer cuál será la real suerte del ex jefe del Poder Ejecutivo de este Estado. Hasta el lunes.

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