Para redondear la secuela de desgracias en que Fidel y Duarte dejaron a Veracruz, y cuando uno creería que la eficiencia se impondría en el nuevo gobierno panista, resulta que la improvisación los compadrazgos, los influyentismos y la más absoluta corrupción son la nota que predomina entre los nuevos funcionarios del Estado.

O cómo se puede llamar al hecho de que sea designado como delegado de la Secretaría de Educación de Veracruz en Orizaba un oscuro personaje sin conocimiento alguno del tema educativo y cuyo máximo mérito sea haber trabajado en la Sedesol y en gobiernos municipales y ser licenciado en Relaciones Públicas, además de frustrado aspirante a la alcaldía de Juchique de Ferrer, donde le reclaman que sólo iba a emborracharse los fines de semana.

Pero si el tema del flamante delegado es grave porque desconocer el ámbito magisterial causará trastornos a los profesores de la zona, hay un asunto más delicado que provocaría desgracias a los veracruzanos. Este es, la improvisación de la secretaria de Protección Civil, Yolanda Baizabal Silva (arquitecta y especialista en energía), a punto de enfrentarse a un reto gigantesco como es la entrada y daños que causará el huracán Franklin, a punto de embestir al estado de Veracruz.

Con ella, naturalmente está un equipo de funcionarios noveles que si bien nos va cuando mucho estarán repasando a toda prisa el Atlas de Riegos y los manuales de protección para entender qué deben hacer cuando el fenómeno traiga sus vientos destructivos, lluvia interminable, crezcan los ríos y arroyos, se generen derrumbes, deslaves, deslizamientos, ruptura de puentes e inundaciones de ciudades, pueblos y rancherías.