Por Guadalupe Loaeza
La oficial está libre y la “otra”, recién salida de la cárcel. La esposa huyó a Europa, en el momento en que su marido fue aprehendido en Guatemala. La “viuda alegre”, como también llaman a la amante, se declaró culpable en el Puerto de Veracruz, después de pasar 5 días en la prisión y de haber sido aprehendida en el hotel de lujo Grand Miramar Resort & Spa, que se ubica al sur del malecón, en la colonia exclusiva Conchas Chinas.
Su abogado le dijo que se encontraba en “absoluta libertad”, después de pagar una fianza de 40 mil pesos por el delito de enriquecimiento ilícito: “el dictamen que presentó la Procuraduría establece que el incremento en su patrimonio fue por 2 millones 900 mil pesos, ella lo pudo haber acreditado fácilmente porque tenía unas casas que vendió…”.
La verdad es que la amante no tenía de otra más que entregarse porque valora muchísimo su libertad y porque ya no aguantaba tanto escarnio por parte de la opinión pública. “Las dos residencias que devolvió (la otra) con valor de 10 millones de pesos, serán vendidas o donadas a una institución de beneficencia pública…” (Reforma). Gracias a la fianza, la pareja sentimental del exgobernador se ahorró 3 años de prisión.
En cambio, la esposa, que es la más culpable de las dos, continúa viviendo, muy quitada de la pena, en Europa. Bueno, lo de “muy quitada de la pena” no lo sabemos a ciencia cierta. Antier el gobernador de Veracruz anunció que tenía pruebas fehacientes de los actos de corrupción de la exprimera dama de su estado: “Todos estos datos seguramente serán muy útiles a la PGR para poder proceder en contra de todos los cómplices, incluyendo (a la huida) como una cómplice muy relevante en todo este proceso”, dijo el jefe del Ejecutivo del estado más robado de toda la República Mexicana.
Es tal la indignación que provoca la actitud de la prófuga, que en varias redes sociales se lee el siguiente mensaje escrito en inglés: “Queridos amigos en Londres, si ven uds a esta mujer (foto a colores de la cómplice mayor) quédensele viendo fijamente y por lo menos grítenle ladrona. Es la esposa de un ex gobernador (del estado de Veracruz, México) ambos robaron millones, dieron falsos tratamientos para el cáncer, así como falsos ensayos para HIV a la población en general, además de otras acciones despreciables. El esposo está siendo actualmente juzgado en prisión, pero la esposa, esta mujer que aparece en la foto, de la que hay evidencia suficiente para encarcelarla, vive en Londres, libre y sin castigo”.
Nos preguntamos, un poco ingenuamente, por qué la esposa no sigue el ejemplo de la amante de su marido, y decide, de una vez por todas, entregarse a la justicia o pagar la fianza que le correspondería.
Ella, la más ratera de las dos, también podría entregar todas las propiedades que compró, tanto en el país, como en el extranjero, con el erario de un estado tan necesitado. Además de devolver lo comprado para que se conviertan en guarderías, asilos o centros de atención, daría un excelente ejemplo para las otras primeras damas, cuyos maridos, también gobernadores y exgobernadores, o que están prófugos de la ley, o que aún no han sido acusados.
Aunque ya sabía de la existencia de la “otra” ha de estar furiosa de que ahora aparezcan las fotografías a todo color de las dos corruptas, en las primeras planas de los diarios.
“Cuando (la esposa), en su calidad de primera dama veracruzana, le exigió (a su esposo) tronándole los dedos y con mirada acusadora, que ‘a ver cómo le hacía, pero de inmediato sacaba a ‘la amante’ de la nómina gubernamental (como titular de Espacios Educativos), era porque ya habían llegado a sus oídos, en repetidas ocasiones, rumores sobre una ‘peligrosa’ cercanía con su esposo” (El Universal).
Es cierto que era “la más aventajada”, en el corazón del entonces gobernador. Lo que aún ignoramos es que si la amante, próxima a cumplir 30 años, regresó la camioneta roja de lujo.
Como conclusión, nos preguntamos si las amantes son menos peligrosas que las esposas. En el caso de la “novia” de Duarte, Xóchitl Tress Rodríguez, sin duda, tiene un poco más de escrúpulos que la esposa (por cierto, dicen que ya está a punto de pedir el divorcio desde París), Karime Macías Tubilla. He aquí una serie maravillosa para la televisión que bien se podría titular: Dos Corruptas para un Ratero.