Tal parece que en el gobierno de Veracruz el único que se mueve es el gobernador porque los de su equipo simplemente atienden el manejo burocrático de sus respectivas oficinas a falta de recursos para desarrollar los programas a su cargo. Áreas tan vitales como el sector agropecuario, el de Salud, el de Infraestructura, el de Seguridad Pública, permanecen a la espera que Finanzas les remita parte del presupuesto asignado, lo que se antoja difícil porque la Secretaría de Finanzas también vive época de vacas flacas. Todo es consecuencia del desastre provocado por la ineptitud y la cleptomanía de quienes tuvieron a su cargo la administración de los recursos públicos liderados por Duarte de Ochoa. El problema no es menor, porque en el escenario a futuro, con gran parte de las participaciones prácticamente embargadas, solo un genio financiero podría encontrar la salida.