Es dramático el caso de Duarte de Ochoa, digno de una tragedia o de comedia tragicómica. Su caso trae a mente la reflexión de Shakespeare en Hamlet: “El rey gordo y el mendigo flaco son dos platos diferentes, pero se sirven a la misma mesa.” “Tal vez un hombre puede pescar con el gusano que  ha comido a un rey, y comerse después el pez que se alimentó de aquél gusano.” O de Sófocles, en Antígona: “Nadie hay tan loco que desee morir….pero el lucro con sus esperanzas muchas veces causa la ruina de los hombres”. “Porque no ha surgido entre los hombres institución más perniciosa que el dinero. El dinero destruye a las ciudades, expulsa a los hombres de sus casas, descarría las mentes honradas de los mortales y les enseña a meterse en empresas vergonzosas.” El hombre camina en círculos.