La primera ocasión que se escuchó en un mitin priista el grito a coro ¡Vamos a ganar! fue durante la campaña presidencial de 1988 con Carlos Salinas al frente; eran barruntos de preocupación porque la Corriente Crítica surgida en 1986 de su ala izquierda se había convertido en fuera opositora con Cuauhtémoc Cárdenas a la cabeza y, por el lado de la derecha, Manuel Clouthier hacía bastante ruido. Sin embargo, en el PRI sus asambleas y mítines festejaban al igual que en su XXII Asamblea, ¡vivas! al tlatoani, aplausos a los de arriba, abrazos con tres golpes a la espalda, discursos, huecos y acartonados, como los del sábado pasado en el Palacio de los Deportes. Hay quien asegura que el PRI se abre a la ciudadanía, tan solo porque proscribió el requisito de 10 años de militancia para el candidato presidencial; pero, salvo que solo sea pantalla de distracción, presentar a Nuño y a Meade como “candidatos externos” es una verdadera vacilada. Lo de la Asamblea es solo parafernalia, el tiempo para decidir las candidaturas ya está acerca, entonces comprobaremos la verdad de los “cambios” en el PRI.