La Política es ciencia social, una actividad del hombre cuyo impacto en la sociedad es de relevancia y trasciende al tiempo de sus hechos; cumple con los requisitos de investigación, observación, experimentación y comprobación. Pero también es arte, porque es innegable que el político, el sujeto de la acción, tiene, o debe tener, entre sus principales características capacidad histriónica, ya para el fingimiento, ya para modular la voz en el discurso y adoptar la pose adecuada, ya para afirmar en tono grandilocuente las razones de su actuación. Puestos a ejemplificar, el mejor referente se encuentra en la reacción de Ricardo Monreal después de no ser designado candidato de Morena al gobierno de la Ciudad de México; dando por descontado que si fuera el agraciado alegaría lo contrario de lo que ahora dice, a través de un video reclama una decisión que considera amañada y se supone en un trance doloroso de su vida. Sabe de lo irrevocable de la elección, pero prepara su salida de Morena, porque aunque deseara quedarse no ignora que la voluntad todopoderosa en ese partido no querrá lidiar con un Caballo de Troya.