En el caso Duarte de Ochoa pululan peces grandes y las consabidas rémoras, también lagartos, charales y una que otra tortuga, si nos atenemos a la zoología política que depredó Veracruz durante doce años. ¿En cuántos hogares de quienes hicieron fortunas a costa del erario veracruzano predomina la incertidumbre sobre el futuro inmediato del actor de las pillerías? Ver pasar una patrulla frente al domicilio, recibir una llamada a deshoras, conocer de la aprehensión de un cómplice, leer sobre el curso de los procesos a quienes ya han sido detenidos quita el sueño a quien sea. Ahora que la señora Xóchitl Tress ha sido detenida se renueva la incertidumbre de quienes acompañaron a Duarte en el saqueo a Veracruz, si detienen a quien recibió un costoso regalo del ahora preso en el Reclusorio Norte, ¿cuánto más a quien maquinó negocios con empresas fantasmas y obtuvo millonarias ganancias, o quien ofreció contratos con licitación amañada, o quien compró medicinas a elevado precio sin recibirlas, o quien simuló entregar recursos a organizaciones campesinas, o quien cobró una carretera o puente ficticios? Ni el pasiflorine, ni el té de azahar, ni las flores de bach, tampoco la melatonina bastarán para llevar sosiego a los nuevos “ricos”, que deben andar con el Jesús en la boca y la moral por los suelos.