Durante los doce años del fidelato en Veracruz los fenómenos naturales fueron un pretexto para extraer recursos adicionales en provecho del grupo en el poder, dinero conseguido de la federación para resarcir a damnificados sus pérdidas materiales les llegaba con ordeña previa, si bien les iba, formó parte del gran robo fraguado desde el gobierno. Por ese lamentable antecedente el gobernador Yunes Linares ha declarado que no aumentará los decibeles a la petición de ayuda, sin embargo, si bien hubo saldo blanco y debe reconocerse, carreteras y puentes resultaron dañados, y en el sector agropecuario se contabilizan pérdidas cuantiosas porque milpas y platanares fueron arrasados por el viento y las torrenciales lluvias, ojala no se les deje solos en su vuelta a empezar.