Para ascender en la escala política solo se requiere estar al amparo de un mecenas, o de un padrinazgo, pues harán un efecto de catapulta a favor del hasta menos favorecido por la madre naturaleza. En la escena política abundan los casos de gente empoderada pero con pírricas facultades personales para la cosa pública, el caso de Javier Duarte de Ochoa es emblemático, pues de no reunir los atributos que Fidel Herrera requería en un sucesor a modo jamás hubiera accedido a la titularidad del gobierno veracruzano. Aquí mismo pudimos observar el pésimo trabajo de Lorena Martínez como Delegada del PRI, el balance de su actuación lo refleja con claridad, sin embargo, apenas fue removida de esa comisión le encontraron acomodo como Directora del Movimiento Territorial del PRI, según se rumora gracias a Osorio Chong. Así es esto del abarrote.